Abandonar

Nadie te dijo como sería “tener tu propia empresa de internet”

No te contaron nada de los equilibrismos con el IRPF, de los funambulismos con el IVA trimenstral, del contorsionismo para mantener a un equipo competente mes a mes.

Nadie te dijo que cumplir un sueño te iba a desvelar de un millón y medio de otros tantos, que pasarías más noches pensando como mantener lo que llevabas construido que construyendo cosas nuevas.

Nadie te dijo que te penalizaría el exceso de ganas, incluso el de horas, el de hacer tuyo el negocio de otros para hacerlo crecer como si fuera propio. No, no te lo contaron, que para estar de vuelta de todo, había que irse antes, y no dejar  nada en lo que recrearse a los troles.

Nadie te dijo que correrías maratones, y que acabarían todos los días, de madrugada, nadie te dijo que no podías ganarlos todos, aún con todo el empeño posible…

Nadie te dijo que te cogerían el brazo y se subirían a tu chepa a poco que pudieran. Fallo tuyo, por enseñarles un meñique.

No te contaron qué hacer cuando todo se desmorona, ni que somos de carne y hueso, y aunque “no sea nada personal”, hay desplantes profesionales, duelen casi como si te los hiciera tu propia madre.

Nadie te cuenta que por defecto, se iban a intentar aprovechar de ti, que puede que creyeras que ganaabas en negociación cuando tenías ante ti el record guiness de peor pacto de la historia.

No, nadie te lo dijo, nadie te contó que la buena fé no refleja en los ojos del egocentrismo, que cuando tu dices porfavor gracias, ellos se peinan ante un espejo.

No.

Nadie te dijo todas las zancadillas que te van a poner, ni cuando, ni como, solo te bajan la cuota de autónomos durante 6 meses, y emprendes, la aventura osada de lanzarte, sin aval, sin red, sin más.

Nadie te contó que la hipoteca no la paga ni el tiempo, ni el esfuerzo, ni la integridad por hacer bien tu trabajo, ¿tampoco estaría mal un poco de gratitud de vez en cuando?

No te contaron que la mochila de iniciar algo se llena rápido, incesante en el goteo de mes a mes, las facturas, los seguros sociales, los clientes que se van, con la misma magia que tu deberías hacer crecer los resultados sin esfuerzo.

No. Este viaje de ida tiene la vuelta abierta, pero esta es la primera parada.

Nadie te dice que abandones, porque no saben que el fracaso forma parte de todo esto, y es un camino irrefutable e inescrutable hacia cualquier sucedáneo de éxito.

Nunca me dijeron que no intentara cumplir mis sueños, y ahora no sé si hice bien no haciéndoles caso, porque tampoco me dijeron que pesa más cumplirlos y cansarse, que perseguirlos incansable toda la vida.

No me dijeron nada, nadie, y después de haber hecho tanto por tanta gente, me duele más que nunca, que no me dijeran nada, que nadie esté ahí por una vez, para decir, gracias por aquello que hiciste por mi, yo también estoy aquí, para ti.

He aprendido a bajar todas mis expectativas y ahora solo sé que tengo que irme a dejar de hacer todas las cosas que no funcionan.

Hasta pronto

 

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